«Ante un frenazo brusco o impacto los pasajeros sufren una aceleración de su cuerpo que tendrá que ser retenida por un sistema de seguridad». [Visto en Internet] 

Los pasajeros no sufren ninguna aceleración cuando un coche frena o colisiona. Simplemente tienden a moverse con la velocidad que llevaban en los instantes previos al frenazo o colisión. Así nos los explica la primera Ley de Newton que dice que todo cuerpo mantiene su estado de reposo o movimiento uniforme y rectilíneo mientras no actúen fuerzas externas sobre él.

En realidad, en un impacto, serán los sistemas de retención los que provocarán una deceleración de los pasajeros. Esos sistemas de retención impedirán que los pasajeros sigan moviéndose con su velocidad previa al impacto y, por tanto, originarán las fuerzas externas necesarias para detenerlos.