La entrada y salida del cole son momentos de riesgo en los que tenemos que estar muy atentos. Aparcamos en zonas permitidas, aunque tengamos que caminar un poco más. Evitamos la doble fila y los pasos de peatones. Y algo clave: que el niño o la niña salga siempre por el lado de la acera, nunca hacia la calzada. Aunque “solo sea un segundo”. Aunque “no venga nadie”. Un pequeño gesto que puede marcar una gran diferencia. Si nuestro hijo o hija ya es más mayor, aprovechamos para reforzar hábitos:
– Esperamos a que el coche esté completamente detenido.
– Miramos antes de cruzar.
– No corremos entre los vehículos.